Bebés y Niños: Cuidado de la Piel con Aceites Esenciales

La piel de los bebés y niños pequeños es fina y frágil. Sensible al frío, a la humedad y a las rozaduras, es particularmente reactiva en invierno…

El macerado oleoso de Caléndula, los aceites esenciales de Lavanda y Manzanilla romana y los hidrolatos, son una alternativa saludable a los productos que contienen disruptores endocrinos. Permiten un cuidado natural suave, bien adaptados para tratar las costras, la piel agrietada y calmar el enrojecimiento y las irritaciones.

La Piel de los Bebés y los Niños: sus Especificidades

La piel es un órgano por derecho propio: constituye una barrera entre el mundo interior y el exterior y cumple con las funciones de protección, respiración y eliminación. Durante el embarazo, una capa grasa denominada «vérnix caseosa» se desarrolla en la superficie de la piel del bebé, que la protege del líquido amniótico. Esta sustancia sebácea se elimina en las 72 horas siguientes al nacimiento. Desde este momento, la piel va evolucionando para poner en marcha funciones que el niño no necesitaba en el útero: la regulación frente al frío o el calor, la exposición a la luz, el contacto con los microorganismos…

Antes de los 3 años, la piel del niño es inmadura, especialmente sus glándulas sebáceas. Más fina y más hidratada y menos rica en sebo, es más permeable que la piel del adulto: las moléculas contenidas en los productos cosméticos o dermatológicos, son absorbidas más rápida e intensamente por la piel de un niño que por la de un adulto. Los órganos de desintoxicación (hígado y riñón) también son inmaduros, lo que puede ralentizar la eliminación de ciertas sustancias y aumentar su toxicidad potencial en el organismo. Estas fragilidades intrínsecas imponen ciertas exigencias.

Se procurará respetar, nutrir y proteger utilizando productos libres de moléculas de síntesis disruptoras endocrinas e inmunitarias, cuya toxicidad es difícil de evaluar y controlar. Hidrolatos, aceites vegetales y aceites esenciales, bien escogidos y bien dosificados, permitirán una acción local cutánea beneficiosa y respetuosa.

Cuidado Diario para Pieles Sensibles: macerado oleoso de Caléndula

La aplicación de aceite vegetal sobre la piel de los bebés es esencial, especialmente en invierno, ya que el frío puede resultar particularmente agresivo. Los aceites vegetales limitan la deshidratación y previenen el desecamiento cutáneo: sus moléculas lipídicas nutren la piel proporcionándole los ácidos grasos necesarios para la renovación celular y la cohesión entre las células.

Tratamiento y Masaje Suave del Bebé con macerado oleoso de Caléndula

El macerado oleoso de la caléndula es el aceite «estrella» de los bebés. Se obtiene por maceración solar de las flores de Calendula officinalis. Este concentrado de sol, con un reflejo amarillo anaranjado, es principalmente antiinflamatorio, antialérgico y anti-pruriginoso. Alivia y protege la piel, respetando estas necesidades. Se utiliza en caso de enrojecimiento, irritaciones o tirantez. Muy suave, sin olor característico, se puede utilizar a diario para el cuidado de la piel de bebés y niños.

¿Cuándo Aplicarlo?

En caso de:

●  Costras, piel seca, atópica
●  Grietas, enrojecimiento e irritaciones
●  Picaduras, quemaduras
●  Alergia cutánea, urticaria
●  Cuidado diario después del aseo
●  Masaje suave

¿Cómo Aplicarlo?

Proceder al aseo del bebé con un limpiador adaptado, muy suave sin jabón, preferentemente certificado BIO. A continuación, calentar entre las manos una pequeña cantidad de macerado oleoso de Caléndula y aplicarla sobre la piel (todavía ligeramente humedecida) especialmente sobre las zonas secas, enrojecidas y/o irritadas (mejillas, manos, glúteos…). Después del aseo o antes de acostarlo/a, también es posible realizar un masaje de todo el cuerpo: masajear sucesivamente con la palma de las manos, con gran suavidad, sobre espalda, vientre, brazos, pies y piernas.

¿Qué Aceites Esenciales para tratar Costras, Grietas y Rojeces?

Las costras son pequeñas placas de piel, secas y rugosas, con picor y descamación. Son ovaladas o redondas, a veces mal delimitadas. Frecuentes en las mejillas de los niños, alrededor de la boca o en los brazos, a menudo se deben a irritaciones locales (frío seco del invierno, cuidados cutáneos diarios con productos demasiado agresivos) o infecciones ORL o dentales. Se debe efectuar un diagnóstico médico para descartar una posible infección cutánea por un germen. El tratamiento es indispensable para evitar que permanezcan marcas blancas antiestéticas.

Las grietas se localizan más concretamente en los labios y las manos y están relacionadas con el frío y la humedad, o con el rozamiento de la piel contra las prendas de vestir.

Calmar y Reparar con Aceites Esenciales de Lavanda y Manzanilla Romana

Cuidar la piel en caso de costras, grietas, etc., o prevenir estos inconvenientes es fundamental. Los aceites esenciales de Lavanda y Manzanilla romana se pueden añadir a una base grasa.

El aceite esencial de Lavanda es antiinflamatorio y antiséptico; el aceite esencial de Manzanilla romana es antiinflamatorio y anti-pruriginoso. Ambos calman el enrojecimiento y la picazón, evitan una posible sobreinfección y participan en la reparación del tejido cutáneo.

>>  FÓRMULA “CUIDADO DE LA PIEL DEL BEBÉ”
Especialmente indicada durante el Invierno

Propiedades: calmante, hidratante, nutritiva y protectora.

Indicaciones: cuidado de las pieles secas y sensibles, costras, grietas en las manos, enrojecimiento, irritaciones.

Aceite esencial de Lavanda (Lavandula angustifolia): 5 gotas
Aceite esencial de Manzanilla romana (Chamaemelum nobile): 5 gotas
Macerado oleoso de Caléndula: complemento hasta 30 ml

Preparación: verter todos los ingredientes en un frasco de vidrio tintado de 30 ml. Agitar hasta obtener una mezcla bien homogénea.

Empleo: aplicar 3 veces al día sobre las zonas irritadas.

Conservación: hasta tres meses desde la elaboración.

>>  LINIMENTO NATURAL CASERO

Indicaciones: perfecto para la higiene de los más pequeños. Este cremoso linimento, enriquecido con macerado oleoso de Caléndula, es ideal para limpiar el culito de los pequeños. Las mamás también pueden utilizarlo como desmaquillante natural.

Empleo: aplicar con la ayuda de un algodón o una toallita de tela, no necesita aclarado.

Conservación: hasta 6 meses desde la elaboración.

Consejo: como medida de precaución, realizar una prueba en el pliegue del codo 48 horas antes de la aplicación, para asegurar que no se producen reacciones alérgicas.

Macerado oleoso de Caléndula: 125 g
Cera de abeja (amarilla): 5 g
Agua de Cal: 125 g

Preparación:

1/ Colocar en un recipiente el macerado de caléndula + la cera de abeja.

2/ En otro recipiente verter el agua de cal.

3/ Calentar ambas fases por separado al baño María hasta que la cera se haya fundido completamente. Tan pronto como la cera se derrita, retirar los dos recipientes del baño María.

4/ Verter poco a poco la fase 2/ en la fase 1/, agitando enérgicamente con la ayuda de un mini batidor o espumante emulsionante durante 3 minutos.

5/ Sin dejar de agitar, colocar el recipiente en un fondo de agua fría para acelerar el enfriamiento, durante otros 3 minutos aproximadamente.

6/ Transferir el preparado a un tarro.

Bálsamo Aromático Olfativo y Reconfortante Emocional

El impacto olfativo de los aceites esenciales está más que demostrado: respirar la Lavanda y la Manzanilla romana al aplicar una crema o un aceite vegetal que los contenga, ejercerá, además de los beneficios para la piel, un efecto beneficioso a nivel psico-emocional que aportará bienestar y suavidad.

La Manzanilla romana, con sus notas amieladas y suaves, calma el nerviosismo y la impaciencia, elimina las crispaciones. Fluidificante emocional, actúa sobre la hipersensibilidad y ayuda a disolver los miedos.

La Lavanda, con sus notas florales, finas y suaves, «lava»: alivia la ansiedad y el nerviosismo. Reconforta, calma y aporta seguridad, proporciona una sensación de paz y de quietud.

Cuidados Complementarios con Hidrolatos

Estos consejos pueden realizarse mediante pulverizaciones o por aplicaciones ligeras.

Los Hidrolatos son aguas aromáticas muy suaves, obtenidas durante la destilación de los aceites esenciales. Cargadas muy débilmente de moléculas aromáticas, están particularmente adaptadas a la pulverización sobre la piel, incluso las más frágiles.

Los hidrolatos no presentan contraindicaciones y son una alternativa o complemento interesante a los aceites esenciales. Destacan por sus propiedades antiinflamatorias y alivian notablemente todos los «microfuegos» de inflamación y de enrojecimientos.

Para las pieles frágiles de bebés y niños, dando prioridad a los perfumes calmantes y reconfortantes emocionales, podemos recurrir a los hidrolatos de Rosa, Lavanda, Manzanilla Romana o Nerolí (Azahar): rociar el hidrolato elegido sobre las zonas frágiles (o taponar muy suavemente con una compresa bien impregnada), a continuación aplicar el tratamiento a base de extracto de Caléndula. Los hidrolatos también pueden utilizarse como «enjuague terapéutico», después del aseo con un linimento o leche limpiadora.

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