Aromaterapia: ¿Qué es?

Estar en armonía con uno mismo, tanto física como psicológicamente, es totalmente legítimo, especialmente en un momento en el que todo va cada vez más rápido, en el que el cuerpo está sometido a molestias permanentes (ruido, contaminación, etc.) y en el que la mente debe enfrentarse a tensiones regulares.

Para mantenernos saludables, es fundamental saber reconocer y aceptar nuestras necesidades: el cuerpo debe descansar cuando está cansado, comer cuando tiene hambre o beber cuando tiene sed.

Del mismo modo, la mente debe despejarse cuando está saturada, relajarse tras horas de concentración y vaciarse cuando los pensamientos se amontonan…

La vuelta a los fundamentos de la salud y un cierto sentido común, parece ser la condición sine qua non para alcanzar la armonía y el bienestar. Para que nuestros organismos recuperen su equilibrio, podemos recurrir a métodos totalmente naturales: la Aromaterapia es uno de ellos.

Aromaterapia: ¿Qué es?

La Aromaterapia se define por el uso de aceites esenciales, esencias, hidrolatos, aceites y mantecas vegetales, absolutos y extractos al CO2 totalmente naturales (que no han sufrido ningún tipo de manipulación o rectificación), con fines terapéuticos, ya sea ayudando en el proceso curativo tanto físico, como mental y emocional.

La Aromaterapia es una rama de la Fitoterapia (fito = plantas y terapia = cura), pero se diferencia de la Fitoterapia, ya que esta última utiliza todos los elementos de una planta y los activos se extraen por métodos distintos de la destilación (infusión, decocciones, tinturas madre, maceraciones, etc.).

Se utilizan aceites esenciales y esencias puras o diluidas por vía dérmica, sublingual, oral, rectal (estas tres últimas reservadas para los profesionales cualificados) o por difusión atmosférica. Cada vez que un aceite esencial entra en contacto con otro organismo vivo, se produce un intercambio vibratorio que contribuye a un efecto energético global. Cuando el aceite se elige correctamente en relación a las necesidades o debilidades específicas del organismo, éste se reequilibra, se recarga gracias al aporte energético del aceite esencial.

La Aromaterapia, por lo tanto, camina en la dirección de restaurar los principios vitales. Los aceites esenciales ayudan a restaurar las zonas desequilibradas, en las que pueden asentarse patologías crónicas. Por otro lado, promueven la capacidad de auto-curación del organismo, «musculando» (fortaleciendo) sus «puntos débiles».

La Aromaterapia es un remedio natural antiguo: los egipcios ya incluían plantas como la menta y el laurel en sus pociones curativas. Sólo más tarde, en el siglo XI, surgió la idea de extraer los principios activos de las plantas por destilación.

¿Qué se Trata con Aromaterapia?

La Aromaterapia trata, de forma curativa y preventiva, un gran número de las solicitudes de asesoramiento en farmacias y consultorios médicos.

El mundo vegetal ofrece una fuente casi inagotable de principios activos capaces de aliviar desde las pequeñas dolencias cotidianas, hasta las patologías más graves. También nos permiten respirar energía y defendernos de las agresiones externas.

● Cardiovascular: patología de la circulación sanguínea, arterial o linfática, como piernas pesadas, hemorroides, varices, vasos visibles en las piernas o en la cara (como la rosácea), hipertensión o hipotensión, colesterol, arteritis, edema linfático, palpitaciones cardíacas, flebitis y trombosis.

● Sistema nervioso, estrés y fatiga: gestión de todos los estados de estrés, trastornos del sueño, fatiga y astenia crónica, estrés digestivo, cardiovascular, respiratorio o dermatológico.

● Digestión: patología de todo el tracto digestivo, es decir, los intestinos y la EII (enfermedad inflamatoria intestinal crónica), problemas hepáticos y de vesícula biliar, flora intestinal e inmunidad, estómago y boca, patología hemorroidal, trastornos del tránsito.

● Dermatología: dermatitis aguda, como quemaduras solares, picaduras de insectos venenosos o de animales, abscesos o infecciones bacterianas, varicela, prurito alérgico, dermatitis crónica, como acné, infecciones micóticas, verrugas, eczema, rosácea, psoriasis, herpes zóster, protección contra la radiación, cicatrices.

● Respiración: ORL e infecciones pulmonares, crónicas o agudas, ataque viral, tos y manejo de la mucosidad.

● Reumatología: patología aguda o crónica de origen traumático o degenerativo, gestión de todo tipo de dolor, desde patologías típicas de los deportistas hasta las de los ancianos.

● Ginecología, hormonas y sistema urinario: equilibrio de hormonas tiroideas o sexuales, patología prostática, infecciones del tracto urinario, infecciones ginecológicas y equilibrio y bienestar femenino.

● Inmunidad, inflamación y cáncer: problemas de infecciones recurrentes y crónicas, terrenos alérgicos e hiperactivos, enfermedades degenerativas y autoinmunes, apoyo y prevención de la patología del cáncer.

● Pediatría: el uso adecuado de los aceites esenciales para prevenir y curar las enfermedades infantiles y apoyarlas. Inmunidad o equilibrio emocional.

● Belleza de la piel, el cuerpo y el cabello: pérdida de cabello, vitalidad del cabello, cutis y arrugas, peso y silueta.

● Otros ámbitos: los aceites esenciales en los hospitales, durante los viajes, para limpiar la atmósfera, los deportes, el envejecimiento.

¿Se reconoce científicamente la Aromaterapia?

Los aceites esenciales se obtienen de la destilación por vapor de agua del órgano productor del material vegetal, y, por lo tanto, representan la parte más volátil de la planta. Nos referimos a ellos como «la quintaesencia», incluso como «el alma de la planta». Cuando utilizamos aceites esenciales, nos beneficiamos de ingredientes activos naturales muy potentes. Estos principios activos se identifican bioquímicamente por cromatografía, aportando así a la Aromaterapia Científica todos sus fundamentos.

Sin embargo, cada aceite esencial retiene una cierta cantidad de misterio que el científico no necesariamente logra explicar, pero que claramente puede observar. La vibración olfativa de los aceites esenciales (asociada al aura de la planta de la que procede) penetra en nosotros, a pesar de nosotros, y esta información se leerá en el cerebro límbico, lugar de las emociones e instintos. Son estas acciones sutiles las que constituyen la base de la Olfatoterapia o la Psicoaromaterapia, y las que permiten corregir ciertos comportamientos indeseables relacionados con traumas del pasado.

Capacidad de Acción de los Aceites Esenciales

Por sorprendente que parezca, el aroma de los aceites esenciales no siempre ni a todos resulta agradable: en algunos casos, es un excelente repelente contra los «indeseables» (insectos). Éste es el caso, por ejemplo, de la Citronela con los mosquitos. Por el contrario, atrae a los insectos recolectores de polen, que no pueden resistirse al perfume de la flor.

La mayoría de las veces, el aroma de los aceites esenciales ejerce un efecto beneficioso en la mente de un individuo, al influir directamente en su equilibrio psico-emocional. Los aceites esenciales pueden desempeñar un papel importante en la prevención de las enfermedades relacionadas con el estrés. Al mejorar nuestro equilibrio y bienestar general, ayudan a resistir mejor el cansancio, contribuyen a restaurar el equilibrio del cuerpo y la mente, promueven la eliminación de la tensión nerviosa o liberan los denominados bloqueos orgánicos «funcionales».

A diferencia de los otros 5 sentidos, los mensajes enviados por el sentido del olfato no acceden directamente a la conciencia. Estos mensajes llegan al cerebro a través del sistema límbico (= cerebro reptil), de ahí el hecho de que algunos olores ejerzan un efecto inmediato sobre el estado de ánimo antes de que nos demos cuenta.

El aroma de la rosa tendrá un efecto relajante, por ejemplo; la menta un efecto estimulante; mientras que un aroma de vainilla relajará la atmósfera y puede constituir un afrodisíaco natural.

Los aceites esenciales pueden administrarse:

Por vía Oral

Se utilizan en caso de trastornos digestivos y/o infecciosos (orificio, angina, bronquitis…). Hay que tener cuidado con la interacción con otros medicamentos, siempre debe buscarse el consejo médico.

Los aceites esenciales deben diluirse siempre en aceite (o cualquier otro soporte adecuado) y no en agua, ya que no son solubles. Nunca deben ingerirse puros, pueden causar quemaduras en las mucosas de la boca. También pueden ser absorbidos como tintura madre.

Por vía Dérmica

Los aceites esenciales penetran muy bien en la piel y actúan profundamente en el organismo.

Este uso está especialmente recomendado en caso de enfermedades de la piel o para uso cosmético: mejorar el estado del cabello, las uñas, la piel… La vía dérmica a través del masaje es otra excelente manera de hacer penetrar los aceites esenciales en el cuerpo.

Por Difusión o Inhalación

Los aceites esenciales pueden inhalarse en una proporción de 2 a 3 gotas por el equivalente a un tazón de agua. También podemos difundirlos en nuestro hogar con un difusor de aceites esenciales, en particular para purificar y desinfectar el aire o simplemente crear una atmósfera olfativa agradable.

¿Dónde podemos encontrar los Aceites Esenciales?

Podemos encontrarlos en farmacias y parafarmacias especializadas en tratamientos naturales, tiendas orgánicas y ahora también en Internet, esto sí, prestando siempre muchísima atención a la calidad.

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