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Espiritualidad e Inspiración con Aceites Esenciales

La investigación científica ha revelado que los aceites esenciales poseen innumerables propiedades fitoquímicas beneficiosas, tales como antiinflamatorias, antidepresivas, antiestrés, antioxidantes, antimicrobianas y analgésicas. Pero su capacidad para influir en el potencial humano, no puede circunscribirse única y exclusivamente a los efectos psicofisiológicos…

Los aceites esenciales, al igual que las hierbas aromáticas y otros ingredientes, han formado parte de las prácticas de despertar espiritual a lo largo de la historia. Se han utilizado durante siglos para crear una conexión más significativa con algo más grande que nosotros mismos y, de hecho, pueden propiciar en nosotros un estado más receptivo a la inspiración.

El uso de esencias aromáticas y la quema de incienso -resinas y gomas aromáticas, como el Incienso y el Bálsamo utilizado para crear fragancias aromáticas para aplicaciones específicas-, era una parte fundamental de la vida del antiguo Egipto. El incienso se quemaba como ofrenda a los dioses egipcios y en los templos de todo Egipto se quemaban todos los días grandes cantidades.

La Biblia contiene numerosas referencias a la quema de incienso como parte integral de las ceremonias sagradas, y las preciosas resinas aromáticas de Incienso y Mirra, fueron ofrecidas al niño Jesús por los sabios. Más de una docena de botánicos aromáticos se mencionan en los libros bíblicos del Antiguo y Nuevo Testamento, muchos de los cuales se destilan en la actualidad para obtener sus aceites esenciales: Agarwood (Aquilaria crassna), Cálamo (Acorus calamus), Canela, Jara, Ciprés, Abeto, Incienso, Gálbano, Hisopo, Enebro, Mirra, Mirto, Benjuí, Pino, Azafrán (Crocus sativus), Sándalo y Nardo.

De forma similar, los antiguos romanos, griegos, persas, indios y chinos, usaban esencias aromáticas para una variedad de propósitos, incluyendo los rituales religiosos. Algunas religiones continúan hoy esta práctica de usar extractos aromáticos durante sus servicios religiosos, en los templos, para purificar y proteger.

La espiritualidad es una experiencia humana universal que nos conecta o nos conduce a un estado de mayor armonía con el instante presente, con uno mismo, con los demás, con la naturaleza o con lo divino. Muchos encuentran que la espiritualidad está intrínsecamente ligada a la religión, mientras que otros la consideran un concepto separado y más amplio, relacionado con las emociones, el comportamiento, los pensamientos y las filosofías que implican la búsqueda de un significado trascendental. Más allá de las connotaciones religiosas de la espiritualidad, se trata de la capacidad de descubrir el significado y el propósito de vida, los principios morales y éticos que defendemos y una relación profunda con algo más grande que uno mismo.

Los aceites esenciales son moléculas volátiles que se obtienen de las semillas, hojas, corteza, resinas y otras partes de los vegetales más generosos de la naturaleza. Se han utilizado para mantener un bienestar óptimo y mejorar el potencial humano durante cientos de años. Uno de los aspectos más destacados de los aceites esenciales es su capacidad de influir simultáneamente en la salud física, mental, emocional y espiritual. De esta manera, los aceites esenciales están excepcionalmente capacitados para producir resultados tangibles con los que otros remedios sólo pueden soñar.

Hay quienes eligen usar aceites esenciales para abrir la mente y mejorar la conexión espiritual y la inspiración. Lo hacen inhalando un determinado aceite esencial mientras meditan, o aplicando directamente los aceites esenciales sobre el cuerpo (por ejemplo, la coronilla, la base del cráneo o sobre el corazón).

Los investigadores pioneros están empezando a descubrir la poderosa influencia que los aromas de los aceites esenciales ejercen sobre la actividad de las ondas cerebrales. Incrementar la actividad de ondas cerebrales theta (el estado ideal para la meditación), aumenta la receptividad y proporciona acceso a conocimiento e información que normalmente están más allá de la conciencia.

Según un estudio publicado en Flavour and Fragrance Journal, la inhalación de aceite esencial de Abeto siberiano durante 40 minutos, favoreció un estado más relajado y aumentó las ondas cerebrales theta. Otros aceites esenciales que influyen notablemente en la actividad de las ondas cerebrales son: el Incienso, el Abeto bálsámico, el Bálsamo de Copaiba y la Lavanda.

Por otro lado, los aceites esenciales pueden actuar indirectamente sobre nuestra espiritualidad, eliminando los obstáculos que bloquean nuestro pleno potencial. Por ejemplo, las emociones negativas, cuyo potencial para retrasar y dañar nuestro desarrollo espiritual es algo evidente. Los aceites esenciales liberan moléculas en el aire que interactúan con los sistemas nervioso y endocrino, de tal manera que alteran notablemente la liberación de hormonas y neurotransmisores involucrados en los estados de ánimo, la memoria, la concentración, las emociones y la cognición. Algunos de los químicos y hormonas clave relacionados con el desarrollo espiritual (se enumeran los aceites esenciales que, según las investigaciones, influyen positivamente en los niveles) incluyen:

●  Serotonina. Un neurotransmisor clave que puede desencadenar un entorno utópico, influye profundamente en el estado de ánimo y transmite señales de una parte del cerebro a otra. Aceites esenciales de Lavanda, Limón y Romero.

●  Cortisol. Una hormona producida durante períodos de estrés. El cortisol acelera el envejecimiento celular y altera significativamente las funciones normales, disminuyendo la salud en general. Aceites esenciales de Lavanda, Ylang, ylang y Bergamota.

●  GABA (ácido gamma-aminobutírico). Es un neurotransmisor calmante que regula la ansiedad y ayuda a mantenerse centrado. Aceites esenciales de Citronela, Lemongrass y Lippia alba.

●  Endorfinas. Estos neuroquímicos son responsables de provocar un estado de felicidad. Aceites esenciales de Salvia esclarea, Clavo y Limón.

Otro obstáculo para el desarrollo espiritual es el dolor crónico. Los aceites esenciales pueden reducir el dolor físico y el malestar, íntimamente relacionados con la mente y que pueden conducir rápidamente a una experiencia sensorial y emocional abrumadora que nos distrae de nuestro propósito. De hecho, el dolor espiritual -dolor y angustia causados por la incapacidad de encontrar recursos para la esperanza, significado, amor y paz cuando las circunstancias de la vida entran en conflicto con creencias profundamente arraigadas-, puede ser un dolor increíblemente perturbador en sí mismo.

La inhalación de aceites esenciales calmantes (Lavanda, Manzanilla y Naranja), puede reducir la respuesta al dolor, y la aplicación tópica de aceites esenciales analgésicos (Menta piperita, Gaulteria y Abeto), puede proporcionar el alivio necesario.

Curiosamente, la investigación científica sugiere que las personas que se consideran religiosas, son menos propensas a padecer dolor y fatiga crónicos en comparación con las personas que se consideran espirituales, pero que no están comprometidas con la asistencia regular al culto. Esta investigación publicada en Pain Resource Management, concluyó que las personas que asisten regularmente a servicios religiosos, cuentan con mayores recursos para afrontar positivamente las situaciones y experimentan menos dolor crónico.

La siguiente es una lista (no exhaustiva) de aceites esenciales que se usan frecuentemente con fines espirituales:

●  Limpieza y Purificación: Angélica, Anís, Abeto balsámico, Cedro, Ciprés, Eucalipto, Enebro, Limón, Árbol del té limón, Mirra, Opoponax (Mirra dulce), Menta piperita, Menta verde y Salvia blanca.

●  Conexión con la tierra (promover una sensación de calma interior y concentración): Abeto balsámico, Cedro, Canela, Ciprés, Bálsamo de Gurjun (Dipterocarpus Turbinatus), Lentisco, Palo Santo, Pino, Sándalo, Picea blanca (Picea glauca) y Vetiver.

●  Iluminación y Meditación: Agarwood (Aquilaria crassna), Abeto balsámico, Ciprés, Elemí, Incienso, Palo Santo, Mirra, Sándalo, Nardo y Tuya (Thuja plicata).

●  Espiritualidad: Canela, Abeto balsámico, Incienso, Jengibre, Lavanda, Mirto, Pino, Sándalo y Picea blanca (Picea glauca).

Desde una perspectiva holística, es imposible afectar un solo aspecto de la salud (físico, mental, emocional y espiritual) sin influir en las otras áreas. La espiritualidad es una parte esencial del bienestar general, que no debe ser descuidada, especialmente por quienes persiguen una vitalidad óptima.

Prueba varios aceites esenciales, hasta descubrir tu «santo grial», elije el que resuene contigo… experimenta sus maravillosos efectos… por ti mismo/a… hoy mismo…

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