Todos buscamos formas, que sean a la vez económicas, eficaces y ecológicas, de deshacernos de estos insufribles insectos, capaces de convertir en una auténtica pesadilla una salida al jardín a última hora de la tarde.
Sigue leyendo, aprenderás a preparar tu propio anti-mosquitos casero, utilizando únicamente productos naturales. Por fin podrás decir adiós a los repelentes de mosquitos comerciales (ya sea en forma de spray o de aerosol contaminante).
¿Qué son los mosquitos?
Un mosquito es un insecto que se caracteriza por su cuerpo alargado, sus alas delgadas y una trompa alargada llamada probóscide, que utiliza para alimentarse.
En los mosquitos, el aparato bucal de los machos es más corto y les permite alimentarse únicamente de néctar de flores o savia. Las hembras, por el contrario, poseen un aparato bucal de tipo picador-chupador: además de alimentarse como los machos, son capaces de picar para extraer sangre y poder poner huevos.
¿Por qué algunas personas atraen a los mosquitos?
Nuestro cuerpo desprende numerosos marcadores biológicos —sobre todo el aliento y los olores corporales—, que determinan la vulnerabilidad de una persona a las picaduras. En determinadas personas, estos marcadores son irresistiblemente potentes.
Aquí tienes tres formas en las que estos «chupasangres» pueden localizarte:
– El dióxido de carbono indica que estás listo/a para que te piquen. Les atrae nuestra sangre por las proteínas que aporta al desarrollo de sus huevos (sólo las hembras pican). Utilizan señales visuales y olfativas —la vista y el olfato— para identificar a sus presas a una distancia de unos 10 m. Entre estas señales se encuentran las columnas de dióxido de carbono (CO₂) que exhalamos y que liberamos a través de la piel.
La respiración humana emite una señal de CO₂ que activa el comportamiento de búsqueda de huéspedes en los mosquitos. Por lo tanto, los adultos resultamos más atractivos que los niños, ya que producimos mayor cantidad de CO₂.
Esto también significa que los mosquitos se sienten atraídos por fuentes de CO₂ no humanas, lo que convierte al hielo seco y al CO₂ embotellado en herramientas útiles para atrapar mosquitos.
– El calor corporal intensifica la atracción: hay estudios que demuestran que los mosquitos también se sienten atraídos por el calor y la humedad (y que el CO₂ refuerza esta atracción por el calor).
Por lo tanto, las mujeres embarazadas resultan el doble de atractivas para los mosquitos que las que no lo están. Esto se debe al aumento de las necesidades metabólicas y del volumen respiratorio asociado al embarazo, lo que provoca una mayor acumulación de calor y de CO₂ en el aire exhalado.
Las personas que practican ejercicio pueden resultar temporalmente más atractivas para los mosquitos, sobre todo durante el esfuerzo y justo después, debido al aumento de la demanda metabólica, que incrementa la producción de CO₂ y hace que tengan más calor y suden más.
Las personas de mayor estatura, que suelen producir más calor y exhalar más CO₂, también suelen atraer a los mosquitos.
– La piel desprende un aroma atractivo: cuando los mosquitos se acercan (a menos de 10 m de distancia), identifican a sus víctimas gracias a una serie de indicios, entre los que se incluyen los olores de la piel y del aliento.
Es básicamente el olor lo que determina a quién pica un mosquito. Unas pequeñas moléculas químicas muy volátiles marcan la diferencia. Los mosquitos viven en un mundo químico.
Un grupo de científicos ha desmontado la creencia popular de que las personas de «sangre dulce» son más propensas a las picaduras de mosquitos y ha descubierto que, en realidad, a los mosquitos les atrae nuestro «olor cutáneo» único.
El microbioma cutáneo puede descomponer los hidratos de carbono, los ácidos grasos y los péptidos presentes en la piel en compuestos orgánicos volátiles (COV), que se evaporan fácilmente en el aire y que los mosquitos pueden detectar. Nuestra piel contiene más de 500 COV diferentes.
Los mosquitos ya se sienten atraídos por el amoníaco y el ácido láctico presentes en nuestra piel, y la presencia de ácidos carboxílicos, refuerza aún más esta atracción.
Investigadores de la Universidad Rockefeller de Estados Unidos analizaron el olor cutáneo de 64 personas que habían llevado mangas de nailon durante seis horas. Los mosquitos podían elegir entre las muestras de nailon —que actuaban como «sensores de olores»— y mostraron una clara preferencia por el olor de las personas que presentaban una mayor concentración de ácidos carboxílicos.
Los investigadores calcularon una puntuación de atractivo para cada persona y observaron que la puntuación más alta era 100 veces superior a la más baja. Estas diferencias se mantuvieron constantes durante años, independientemente de los cambios en el estilo de vida. Tu atractivo relativo (para los mosquitos) es, en gran medida, fijo.
El microbioma cutáneo también puede influir en nuestro grado de atracción para los mosquitos.
Investigadores de la Universidad de Wageningen, en los Países Bajos, han descubierto que las personas que resultan muy atractivas para los mosquitos vectores de la malaria, presentan una flora bacteriana cutánea diferente: más abundante, pero menos diversa, que la de las personas menos atractivas. Esto podría explicarse por el importante papel que desempeñan las bacterias cutáneas en la producción de olores corporales; sin ellas, el sudor sería inodoro.
Estudios realizados con gemelos han demostrado que los gemelos monocigóticos atraen a los mosquitos por igual, mientras que los gemelos dicigóticos presentan diferencias, lo que sugiere que el olor que influye en la «capacidad de picar» puede ser hereditario.
¿Por qué son tan molestas las picaduras de mosquitos?
Todas las picaduras no son iguales.
Las reacciones a las picaduras de mosquitos varían considerablemente de una persona a otra. Un estudio de asociación genómica ha puesto de manifiesto una fuerte relación genética entre los genes de nuestro sistema inmunitario y su influencia en la forma en que nuestro organismo reacciona a las picaduras de mosquitos. Curiosamente, estas regiones genéticas también coinciden con las asociadas a las alergias.
Además, una predisposición a sufrir reacciones más intensas y pronunciadas a las picaduras (tamaño y picor) puede explicar por qué tienes la sensación de atraer a los mosquitos. Y aunque algunos de nosotros somos biológicamente más vulnerables, nadie está totalmente a salvo de los mosquitos.
Aunque las picaduras de mosquitos puedan parecer inofensivas, en realidad provocan varios tipos de molestias.
La primera molestia, tras la picadura, es la incomodidad inmediata que genera. Tras la picadura, se desencadena una reacción inflamatoria. La piel pica, se enrojece y forma una pequeña protuberancia.
Este picor, a veces muy intenso, puede durar varios días, sobre todo si se rasca la picadura, lo que aumenta el riesgo de infección local y de una cicatrización deficiente que dé lugar a marcas posteriores.
Algunas personas también pueden desarrollar una alergia, que se manifiesta con una hinchazón importante, enrojecimiento extenso o incluso ampollas en los casos más graves.
En los casos más graves, las alergias a las picaduras de mosquito pueden provocar edemas, aunque este fenómeno es bastante inusual.
Pero, más allá de las reacciones cutáneas, las picaduras de mosquito suponen un auténtico problema de salud pública. De hecho, los mosquitos son los principales vectores de agentes patógenos transmisibles al ser humano. Así, pueden transmitir varios tipos de enfermedades graves, como el Plasmodium, responsable de la malaria, o los arbovirus, un conjunto de virus entre los que se encuentran los del dengue, el chikunguña, la fiebre amarilla o el virus del Zika.
¿Por qué preparar tu propio repelente en spray?
Un repelente en spray está diseñado generalmente para ahuyentar a los mosquitos utilizando ingredientes de origen natural en lugar de productos químicos de origen sintético.
Estas soluciones naturales apuestan por el empleo de plantas repelentes gracias al olor disuasorio que desprenden.
A diferencia de los productos sintéticos convencionales, los repelentes naturales no eliminan necesariamente a estos insectos, sino que actúan como repelentes y los disuaden de acercarse. El objetivo es crear un entorno desagradable para los mosquitos con el fin de reducir el riesgo de picaduras.
Por el contrario, la mayoría de los repelentes en spray convencionales son mucho más agresivos, especialmente para las vías respiratorias, los niños pequeños y las mascotas.
¿Por qué elegir un repelente natural a base de aceites esenciales?
Los repelentes químicos convencionales (DEET, icaridina) son eficaces, nadie lo niega. Pero plantean algunas cuestiones legítimas, como las irritaciones cutáneas, contraindicaciones durante el embarazo o en los lactantes, impacto en la fauna al lavar la ropa, la basura plástica que se genera…
Las fórmulas naturales a base de aceites esenciales, responden a una demanda real, siempre que se utilicen correctamente, es decir: respetando las dosis, renovando las aplicaciones con regularidad y tomando las precauciones necesarias para los más pequeños y las mujeres embarazadas.
Los aceites esenciales poseen propiedades formidables para ahuyentar a los mosquitos y evitar las picaduras. Las moléculas de citronelal, geraniol y citronelol, son las más eficaces para combatirlos.
Ya sea difundiéndolos o aplicándolos directamente sobre la piel, los aceites esenciales te ayudan a protegerte frente a estos indeseables insectos.
¿Qué aceites esenciales antimosquitos elegir?
En primer lugar, es importante recordar que, como norma general, no se recomienda el uso de aceites esenciales a las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, a los niños menores de 3 años (6, o incluso 12 años en el caso de algunos aceites esenciales) ni a las mascotas. En caso de duda, consulta siempre a tu médico o naturópata.
En cuanto a los aceites esenciales que se consideran eficaces frente a los insectos en general y a los mosquitos en particular, la variedad es amplia.
AE de Citronela (de Java y de Ceilán)
Seguramente te resulte familiar su olor si vives en una zona donde las plagas de mosquitos son frecuentes, ya que la mayoría de los repelentes y productos antimosquitos que se comercializan, suelen estar compuestos por aceites esenciales de Citronela o derivados sintéticos.
Los aceites esenciales de Citronela se caracterizan por su alto contenido en citronelal, citronelol y geraniol, tres compuestos reconocidos por su acción repelente. Las investigaciones también sugieren que estas moléculas podrían ser las responsables de su efecto larvicida.
Un ensayo piloto aleatorizado y controlado, realizado en condiciones reales en Nepal, con un centenar de participantes durante un mes, puso de manifiesto una eficacia protectora de hasta el 96,5%.
En el caso de los mosquitos, el efecto repelente estaría relacionado con una interferencia olfativa: las moléculas activas se fijarían a los receptores olfativos de las hembras, alterando su capacidad para localizar a sus presas.
Además, ambos aceites esenciales de Citronela presentan propiedades antiinflamatorias y pueden aplicarse de forma tópica para aliviar el picor si ya se ha producido la picadura.
AE de Lemongrass
El aroma de este aceite esencial es bastante similar al de la Citronela, y su eficacia está igualmente reconocida. Además de su efecto repelente de mosquitos, este aceite esencial es también un excelente desinfectante ambiental y puede utilizarse (mezclado con otros aceites esenciales) en recetas de lociones para combatir los piojos.
AE de Eucalipto citriodora
Este aceite esencial, repelente de mosquitos y de insectos en general, es especialmente apreciado en difusión atmosférica gracias a su aroma refrescante y ligeramente ácido.
Relajante y calmante, también favorece el sueño y ayuda a reducir el estrés y las pequeñas ansiedades nocturnas. Este aceite esencial purificante también es conocido por facilitar la respiración y abrir los bronquios.
AE de Geranio bourbon
Es un potente repelente de insectos; aunque ligeramente más suave que los anteriores. Posee propiedades cicatrizantes y regeneradoras para la piel, y funciona de maravilla como «tratamiento tras una picadura».
Es muy apreciado por sus notas florales y combina a la perfección con la Citronela, el Lemongrass y el Eucalipto citriodora para ahuyentar a los mosquitos y otros huéspedes indeseables de nuestras noches.
Utilizado en difusión, permite ahuyentar a los insectos y mosquitos al tiempo que purifica el aire y deja un agradable aroma floral.
Propuesta de repelente de mosquitos casero
Ingredientes
Hidrolato de Lavanda: 80 ml
Alcohol de 70°: 2 cucharadas soperas
AE de Citronela (de Java o de Ceilán): 20 gotas
AE de Eucalipto citriodora: 20 gotas
AE de Lemongrass: 20 gotas
AE de Geranio bourbon: 20 gotas
Preparación
1.- Desinfecta con alcohol de 90° el frasco y los utensilios que vayas a utilizar.
2.- Con ayuda de un embudo, vierte las gotas de aceites esenciales en un frasco de vidrio equipado con bomba de spray.
3.- Acaba de rellenar el frasco con el hidrolato y el alcohol.
4.- Agita enérgicamente la preparación para mezclar bien los distintos ingredientes.
¡ATENCIÓN!: Si vas a utilizar tu repelente de mosquitos casero cerca de niños pequeños, te recomendamos que reduzcas la proporción de aceites esenciales al 1%. Esto significa que, por cada 100 ml de hidrolato, únicamente utilizarás un total de 20 gotas de aceites esenciales. En caso de duda, consulta siempre a un profesional de la salud.
Empleo
Para que tu spray repelente de mosquitos natural sea eficaz, aquí tienes algunas instrucciones a seguir:
● SOBRE LA PIEL: aplica el spray en forma de fina bruma sobre las zonas expuestas (normalmente los brazos, las piernas, los tobillos y el cuello), evitando cuidadosamente la cara, las mucosas, las heridas y las zonas sensibles. Se recomienda realizar una prueba de tolerancia cutánea en el pliegue del codo antes del primer uso, especialmente si tienes la piel sensible o reactiva.
● EN TEJIDOS: como ropa, cortinas o sábanas, puedes pulverizar el producto a unos 20 cm de distancia. Esto crea una barrera olfativa adicional sin contacto directo con la piel.
● EN CASA: el spray se puede utilizar alrededor de ventanas, puertas o en las estancias comunes. También puede pulverizarse sobre las mosquiteras.
Frecuencia de aplicación: se recomienda repetir la aplicación cada 2-3 horas, sobre todo en caso de calor intenso o de residir cerca de zonas con agua estancada.
Agita bien el preparado cada vez que vayas a utilizarlo.
Si vas a utilizar este producto durante el día, es preferible que lo apliques sobre la ropa en lugar de sobre la piel.
Consejos complementarios
Además de los aceites esenciales, existen algunas medidas sencillas que permiten reducir eficazmente las picaduras de mosquitos:
● Utilizar una mosquitera: ya sea alrededor de la cama o en puertas y ventanas, la mosquitera sigue siendo uno de los métodos más fiables para protegerse de los mosquitos, sobre todo por la noche.
● Llevar ropa larga y que cubra bien: optar por tejidos holgados que cubran brazos y piernas, sobre todo al atardecer o en zonas húmedas.
● Aplicar aceite vegetal de Neem: muy utilizado como preventivo, el aceite de Neem posee una acción repelente natural frente a los mosquitos. Se puede utilizar solo o como base para diluir aceites esenciales. Además de actuar como repelente, nutre la piel.




