El espíritu de lo sagrado y de la meditación envuelve al Incienso desde tiempos inmemoriales.
Las resinas y sus aceites esenciales (Incienso, Mirra, Benjuí…) siempre se han asociado de forma natural a los rituales de fumigación y de purificación. El estado de ánimo particular que inducen es «vertical», a imagen del humo que se eleva hacia el cielo. Esta verticalidad significa también un desprendimiento de las fronteras de las tribulaciones terrenales y de sus tensiones incesantes, para llevarnos de vuelta a las profundidades del alma.
El incienso posee este poder de elevar la conciencia humana hacia ese «otro» plano, liberándonos de una tensión excesiva, lo que nos permite enfocarnos en la unidad trascendental subyacente de nuestro verdadero Ser.
Una sustancia espiritual utilizada desde la Antigüedad
En el Antiguo Egipto, el Incienso, también conocido como «Olíbano», se consideraba una «sustancia propicia para el estado divino». Se ha encontrado en la tumba del faraón Tutankamón, fallecido hace unos 3330 años.
En aquella época, se utilizaba para guiar al alma en su camino de regreso a las esferas superiores. En el Nuevo Testamento, los tres Reyes Magos que vinieron de Oriente para saludar al niño recién nacido, incluían el Incienso entre sus preciosas ofrendas.
La resina aromática del Incienso se recolecta de los árboles del género Boswellia, en particular de Boswellia sacra y Boswellia carterii (de las Burseraceae).
Para obtener las famosas «lágrimas» de resina (denominadas así por su forma de gota), se efectúa un corte en la corteza del árbol, dejando que exude una savia lechosa, de color entre amarillo y blanco, que acaba endureciéndose.
La resina se puede recolectar de árboles con una edad mínima de 8-10 años. La incisión se puede realizar 2 o 3 veces al año, y la última recolección suele ofrecer la mejor calidad. Un árbol puede producir entre 10 y 20 kilos de resina al año. Sin embargo, tras 3 años de recolección, necesita un periodo de descanso de varios años.
El Incienso siempre ha sido muy apreciado, no sólo por su aroma embriagador, sino también y principalmente por sus propiedades terapéuticas.
Las propiedades medicinales del Incienso
Un potente Antiinflamatorio
El Incienso se utiliza desde hace mucho tiempo frente a las inflamaciones crónicas y, en particular, frente a las patologías de origen reumático. Los pacientes que padecen poliartritis han experimentado un alivio de sus dolores de entre el 60 y el 70%, con una disminución de la hinchazón y la rigidez de las articulaciones.
Esto se explica por el hecho de que los dolores están regulados por mediadores de la inflamación, las prostaglandinas. La medicina alopática combate la síntesis de prostaglandinas mediante antirreumáticos o cortisona, mientras que el Incienso posee esta misma capacidad sin producir efectos secundarios indeseables. Investigaciones clínicas realizadas en universidades y hospitales han demostrado estas reacciones positivas.

Esta resina salvadora puede utilizarse para todo tipo de inflamaciones, en particular los problemas articulares, pero también las inflamaciones de las vías urinarias, del colon y muchas otras.
Calmar el Sistema Respiratorio
El aceite esencial de Incienso ejerce un efecto profundo sobre el aparato respiratorio, resultando beneficioso en casos de catarro, asma, bronquitis, tos o gripe. Es útil incluso durante las crisis de asma bronquial, ya que ayuda a reducir la frecuencia respiratoria y permite aumentar el volumen de aire inspirado.
El Incienso profundiza y revitaliza la respiración. Se trata de un fenómeno que se produce de forma natural durante la meditación, lo que ilustra el vínculo íntimo entre el Incienso y el enfoque natural de la conciencia de uno mismo.
El Remedio del Invierno
Por inhalación, el aceite esencial es capaz de disolver las mucosidades en caso de resfriado o tos.
También es un excelente aceite esencial para prevenir las dolencias invernales. 2 o 3 gotas de AE de Incienso aplicadas en masaje sobre la zona del cuello o difundidas en una habitación, crearán una auténtica barrera frente a los virus.
Protector Cutáneo
La industria cosmética ofrece hoy en día numerosos productos que contienen Incienso. Esto se debe a sus excelentes resultados en el rejuvenecimiento de la piel del rostro, la prevención de arrugas y la reducción de cicatrices.
También es muy efectivo en caso de acné y para tratar diversos trastornos cutáneos, desde afecciones leves, hasta carcinomas.
Sanador Holístico y Espiritual
Tal y como indica su uso ritual, el Incienso equilibra la «conciencia emocional». Posee un efecto calmante indudable, sin provocar somnolencia. Al mismo tiempo favorece la claridad mental.
El Incienso actúa positivamente sobre los estados depresivos y ejerce una acción calmante sobre el sistema nervioso, reduciendo con ello la ansiedad y las tensiones nerviosas.
El tratamiento del Cáncer
Una de las características más destacadas del Incienso es su potencial acción sobre el cáncer.
Actualmente está científicamente demostrado que el extracto de Incienso posee efectos evidentes sobre los tumores gracias a la presencia de ácidos boswélicos. Sin embargo, aunque la resina pura presenta una alta concentración de estos ácidos, el aceite esencial destilado contiene muy pocos.
Quizá sea demasiado pronto para sacar conclusiones sobre los efectos anticancerígenos generales del Incienso a través de sus diferentes extractos (aceite esencial, hidrolato, extracto alcohólico o de CO₂, etc.), ya que hasta la fecha se han realizado pocos estudios científicos —y principalmente in vitro sobre células cancerosas.
No obstante, numerosos testimonios personales demuestran que el Incienso, en cualquiera de sus formas, posee un notable efecto antitumoral.
En el marco de los enfoques naturales serios, debe considerarse sin duda alguna como un aliado fundamental. También se puede combinar con su hidrolato, que parece contener más ácidos boswélicos, ya que estos ácidos aromáticos suelen ser absorbidos por el agua durante la destilación y quedan poco presentes en los aceites esenciales.
Enfoque aislado frente a enfoque holístico
El enfoque occidental típico, que consiste en considerar únicamente el «principio activo» (en este caso, el ácido boswélico), no hace justicia a los efectos holísticos y sinérgicos del conjunto de compuestos de un extracto de planta medicinal.
Debemos tener en cuenta las decenas de compuestos bioquímicos presentes en el aceite esencial de Incienso, y no sólo eso. Aunque examináramos cada compuesto por separado, no podríamos sacar conclusiones sobre las propiedades holísticas de su sinergia.
Además, desde el punto de vista bioquímico, el aceite esencial de Incienso contiene una enorme cantidad de monoterpenos. ¿Podría ser que estos, que han sido objeto de numerosos estudios sobre el cáncer, también tuvieran algo que decir?
También se puede afirmar que existen «huellas vibratorias» de todas las sustancias (incluido el ácido boswélico) que actúan como «benefactores ocultos» dentro de la composición bioquímica global del aceite esencial. Esto significa que la naturaleza «sagrada» del Incienso es un fenómeno que trasciende el enfoque científico moderno y el nivel superficial de la materia.
Una verdadera comprensión paramédica del Incienso tendría en cuenta el significado del prefijo «para» (que significa «más allá» en sánscrito). Esto nos llevaría a una visión más global: el Incienso nos ayuda, en realidad, a reconectarnos con nuestro flujo vital interior (Prana o Chi).
Al devolvernos a nuestra armonía interior olvidada, ayuda al cuerpo y a sus billones de células a recuperar un nuevo equilibrio, lo que es, sin duda, uno de los factores clave de la curación.
Un Aliado Sagrado
El Incienso es un auténtico aliado sagrado. En el plano espiritual, se asocia a la protección frente a las tentaciones materialistas y a la disolución del estrés inconsciente, lo que explica por qué sigue siendo tan apreciado durante los rituales.
La translucidez y la transparencia de las «lágrimas» de resina, pueden considerarse una «firma» que nos remite a la visión de los antiguos: una sustancia capaz de disolver los bloqueos físicos y psicológicos para alcanzar el verdadero Yo espiritual y que el alma o Atma pueda finalmente resplandecer.
El Incienso es una hermosa luz perfumada que ilumina la noche oscura del alma…
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