Purificar el aire en casa con Aceites Esenciales

Conviene que reflexionemos sobre la calidad del aire que respiramos a diario. De manera espontánea pensamos en la contaminación atmosférica exterior, olvidando a menudo que el aire interior, el de nuestras casas, oficinas y escuelas, puede estar tanto o más contaminado.

Los productos de limpieza, los pegamentos, barnices, el polvo fino y, sobre todo, los ambientadores comerciales, contribuyen a una contaminación doméstica insidiosa que supone una carga tóxica constante para nuestro organismo.

Afortunadamente, los aceites esenciales, algunos de ellos con notables propiedades purificantes, ofrecen soluciones naturales y eficaces para sanear el aire sin comprometer nuestra salud.

La cara oculta de los ambientadores comerciales

Cada día, numerosos anuncios nos invitan a perfumar nuestro hogar para convertirlo en un lugar acogedor, limpio y reconfortante. Con imágenes evocadoras y eslóganes seductores, nos sugieren que una simple fragancia puede transformar el ambiente de un hogar: lavanda relajante, cítricos revitalizantes, flor de algodón envolvente… tantos aromas que evocan limpieza, relajación y felicidad doméstica. No es de extrañar que las velas perfumadas, los ambientadores eléctricos de pared y los vaporizadores ambientales, se hayan convertido en objetos cotidianos en muchos hogares.

Sin embargo, detrás de estos agradables aromas se esconde a menudo una realidad más preocupante. Estos productos, supuestamente naturales, suelen estar compuestos por perfumes sintéticos derivados del petróleo, a los que se añaden disolventes, fijadores, conservantes y, en ocasiones, incluso ftalatos, compuestos cuyos efectos nocivos para la salud y, en particular, para el sistema endocrino, están ahora bien documentados.

Estos productos liberan al aire una cantidad considerable de compuestos orgánicos volátiles (COV), como formaldehído, acetaldehído, tolueno o benceno. Estas sustancias son conocidas por sus efectos nocivos para la salud: irritación de las vías respiratorias, dolores de cabeza, mareos, exacerbación de los síntomas del asma y las alergias, trastornos del sueño e incluso efectos cancerígenos en algunos casos.

Todavía más preocupante es que algunos estudios han demostrado que estas sustancias se liberan de forma continuada, incluso cuando el difusor está apagado. La paradoja es lamentable: con el pretexto de «purificar» el aire, en realidad se contribuye a cargarlo de sustancias nocivas que pueden afectar a los más vulnerables, como los niños, los ancianos y las personas asmáticas, pero también a la salud de todos a largo plazo.

El poder purificador de los aceites esenciales

Las moléculas activas contenidas en los aceites esenciales, como los monoterpenos, los alcoholes, los ésteres y los óxidos, alteran las membranas celulares de los microorganismos responsables de los malos olores, lo que a su vez altera su metabolismo e inhibe su proliferación. También pueden desestructurar las biopelículas, esas capas protectoras que forman ciertas bacterias para resistir los tratamientos convencionales.

De hecho, numerosos estudios han demostrado la eficacia de ciertos aceites esenciales frente a bacterias patógenas como Escherichia coli, Staphylococcus aureus, Pseudomonas æruginosa o incluso hongos como Candida albicans. Todavía más impresionante es que varios de ellos actúan sobre cepas resistentes a los antibióticos, como el famoso SARM (Staphylococcus aureus resistente a la meticilina), una amenaza importante en el ámbito hospitalario.

Por lo tanto, no es casualidad que algunos entornos hospitalarios, especialmente en Francia y Japón, hayan incorporado la difusión de aceites esenciales en sus prácticas de purificación del aire ambiente.

A diferencia de los perfumes sintéticos, los aceites esenciales no se limitan a enmascarar los olores. Gracias a su compleja composición natural, actúan tanto sobre los microorganismos presentes en el aire, como sobre los malos olores, contribuyendo a purificar realmente la atmósfera.

Aceites esenciales recomendados para purificar el aire

Presentamos una selección de aceites esenciales eficaces, suaves para las mucosas y cuyas propiedades antimicrobianas y desodorizantes han sido validadas científicamente.

Esencia de Limón – cáscara (Citrus limonum)

La esencia de Limón es apreciada por su capacidad para estimular la inmunidad y purificar el aire. Contiene limoneno, una molécula con propiedades antibacterianas y antivirales, especialmente eficaz frente a las bacterias esporuladas.

También favorece la concentración y desprende un agradable aroma que dinamiza los lugares de trabajo y estudio. Cuando se difunde, neutraliza los malos olores, el polvo y los microorganismos, y crea una atmósfera vivificante.

También se pueden explorar esencias con propiedades similares, como las de Lima y Pomelo.

AE de Eucalipto radiata (Eucalyptus radiata)

El aceite esencial de Eucalipto radiata es un clásico para las afecciones respiratorias. Posee potentes propiedades antivirales gracias a su alto contenido en eucaliptol, y es bien tolerado por las vías respiratorias, incluso en niños pequeños.

Es inmunomodulador, expectorante y oxigenante. En difusión, ayuda a descongestionar el aire, purificar la atmósfera y neutralizar los patógenos responsables de numerosas afecciones respiratorias.

También merece la pena probar otros aceites esenciales con efectos similares, como los de Ravintsara y Romero QT cineol.

AE de Laurel (Laurus nobilis)

Menos conocido en difusión, el aceite esencial de Laurel ha demostrado en varios estudios una notable eficacia antimicrobiana, antiviral, antibacteriana y antifúngica, además de poseer propiedades tonificantes y calentadoras.

Su aroma amaderado, especiado y ligeramente alcanforado, aporta profundidad a las sinergias, al tiempo que purifica el aire de los virus ambientales.

AE de Lavanda (Lavandula angustifolia)

A menudo asociada con el sueño y la relajación, el aceite esencial de Lavanda posee propiedades antisépticas suaves y antifúngicas. Es bien tolerado por todos, incluidos los niños pequeños, y se integra fácilmente en todas las sinergias purificantes y desodorizantes.

Equilibra el ambiente, alivia las tensiones y favorece un entorno sereno y purificado.

También se puede experimentar con el aceite esencial de Petitgrain bigarade, con acciones similares.

AE de Verbena exótica (Litsea citrata)

El aroma fresco del aceite esencial de Verbena exótica es muy eficaz para combatir los olores desagradables, especialmente los de la cocina y el tabaco.

Este aceite posee una eficaz acción antimicrobiana, especialmente frente a los hongos y algunas bacterias responsables del desarrollo de olores fétidos.

AE de Abeto balsámico (Abies balsamea)

El aceite esencial de Abeto balsámico aporta un toque amaderado, fresco y típico del bosque boreal. Sus propiedades antisépticas y tonificantes son un apoyo para el bienestar físico y la concentración mental.

Favorece la oxigenación del aire y actúa sobre los malos olores persistentes. Es uno de los aceites más recomendados para crear un ambiente forestal en el hogar.

Puede ser agradable experimentar con otros aceites de coníferas, como el de Picea negra, el de Tsuga de Canadá y el de Alerce silvestre (Larix decidua).

AE de Tomillo QT linalol (Thymus vulgaris linaloliferum)

A diferencia de otros quimiotipos del Tomillo, más irritantes, el QT linalol es suave para las mucosas. Su actividad antibacteriana está bien documentada, especialmente frente a los gérmenes respiratorios.

Es calmante, inspira seguridad y combina muy bien en difusión con cítricos y coníferas.

>>  Sinergia Purificante Antiviral

Cantidad: 5 ml
Objetivo: antiviral, desinfectante, purificante.

70 gotas de AE de Abeto balsámico (Abies balsamea)
50 gotas de Esencia de Pomelo – cáscara (Citrus paradisi)
30 gotas de AE de Laurel (Laurus nobilis)

Preparación: verter las gotas de aceites esenciales en un frasco vacío de vidrio tintado de 5 ml. Mezclar y etiquetar.

Empleo: verter 15 gotas de la mezcla en un difusor y difundir durante 20 minutos, 3 veces al día, en zonas de paso o durante periodos virales.

>>  Vaporizador Antiolores

Cantidad: 100 ml
Objetivo: desodorizante, purificante.

70 ml de hidrolato de Abeto balsámico (Abies balsamea)
30 ml de hidrolato de Tuya (Thuja occidentalis)
30 gotas de Esencia de Lima – cáscara (Citrus x aurantifolia)
30 gotas de AE de Pino silvestre (Pinus sylvestris)
30 gotas de AE de Abeto balsámico (Abies balsamea)

Preparación: verter todos los ingredientes en una botella pulverizadora de vidrio tintado de 100 ml y etiquetar.

Empleo: pulverizar 2-3 veces al día en armarios o espacios con olores desagradables. Es normal que los hidrolatos y los aceites esenciales se separen entre usos. Basta con agitar bien la botella antes de cada uso.

Lejos de purificar el aire, los ambientadores sintéticos son perjudiciales para nuestra salud, mientras que los aceites esenciales purifican realmente la atmósfera y ofrecen beneficios terapéuticos. Combinados con hidrolatos, permiten crear un ambiente saludable, lleno de vida y relajante…

Para saber más sobre Aromaterapia y el uso de los Aceites Esenciales…

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