En otoño/invierno, la falta de exposición a la luz solar puede provocar una depresión pasajera que influye negativamente en nuestras defensas naturales. El estrés relacionado con acontecimientos y entornos concretos, también es un factor adicional.
En este artículo proponemos una selección de aceites esenciales cuya combinación permite gestionar de forma natural y efectiva este «bajón» anímico y energético, actuando sobre los diferentes procesos fisiológicos implicados.
El Blues invernal
La depresión invernal es una forma atenuada de depresión. La investigación se refiere a ella como Trastorno Afectivo Estacional (Seasonal Affective Disorder, o SAD, por sus siglas en inglés).
Se produce en otoño e invierno, cuando disminuyen las horas de sol. Afecta con mayor frecuencia a las mujeres y a los jóvenes, aunque la proporción entre mujeres y hombres tiende a igualarse con la edad.
Este «blues invernal» se manifiesta en forma de letargo (aumento del tiempo de sueño y somnolencia durante el día), disminución del nivel de energía y un aumento de peso debido a un mayor deseo de consumir azúcares.
Pueden aparecer efectos secundarios, como una disminución del interés profesional y relacional, una disminución de la libido, pensamientos negativos (tristeza, ansiedad, disminución de la autoestima, etc.).
Estos síntomas desaparecen progresivamente con la llegada de la primavera y los días soleados. Sin embargo, algunas personas pueden sufrir un verdadero síndrome depresivo, que requiere el seguimiento de un profesional de la salud.
Un mecanismo relacionado con la falta de luz
La depresión estacional tiene múltiples causas: fotoperíodo (relación día/noche que disminuye en otoño/invierno), herencia…
Sin embargo, la alteración del ritmo biológico debido a la falta de luz, es una de las causas más citadas por la comunidad científica. La falta de luz aumenta la producción de melatonina y provoca sueño. Además, disminuye la actividad de la serotonina, un neurotransmisor implicado en la regulación del sueño, del estado de ánimo y del apetito.
Los recursos de la Aromaterapia
Además de la ingesta de vitamina D, los recursos de la Aromaterapia nos permitirán reequilibrar nuestro estado de ánimo con sesiones de olfacción de aceites esenciales activos sobre nuestra psique.
Esta elección se orienta en particular por el aceite esencial de Incienso de Somalia (Boswellia sacra), dotado de propiedades desestresantes, calmantes y antidepresivas.
Cabe destacar también el interés de los aceites esenciales ricos en eucaliptol, como el AE de Eucalipto globulus (Eucalyptus globulus) y el AE de Saro (Cinnamosma fragrans), que actúan favorablemente sobre el estado de ánimo al aumentar los niveles de serotonina.
Empleo: en olfacción. Respirar directamente del frasco o, mejor todavía, utilizando un inhalador de bolsillo cuya mecha de algodón se haya impregnado sumergiéndola en un frasco en el que hayamos mezclado a partes iguales ambos aceites esenciales, 2 veces al día.
Alternativa en aplicación cutánea: de 2 a 5 gotas de cada aceite esencial sobre el plexo solar o en la cara interna de los antebrazos, 2 veces al día.
Por último, cabe destacar el papel moderador del aceite esencial de Clavo (Syzygium aromaticum QT acetato de eugenilo) sobre la flora intestinal generadora de inflamación, con repercusiones a nivel cerebral. Su uso habitual contribuye a preservar de otra manera el capital de serotonina.
Empleo: por vía oral. 1 gota de AE diluida en una cucharadita de aceite vegetal alimentario en el momento de las dos comidas principales del día, durante varios días.
Para saber más sobre Aromaterapia y el uso de los Aceites Esenciales…




