El verano es sinónimo de calor, sol y bronceado y la piel expuesta, a menudo se pone a prueba.
Quemaduras solares, rojeces, tirantez, transpiración, exceso de sebo: más que nunca, nuestra piel pide a gritos suavidad y frescor.
Ahí es donde entra en juego un tratamiento sencillo y ultraeficaz: la bruma de hidrolatos.
¿Qué es un hidrolato?
Resultante de la destilación de las plantas, un hidrolato es el agua floral o vegetal que recoge los principios activos hidrosolubles y una parte de las moléculas aromáticas.
A diferencia de las simples aguas perfumadas, los hidrolatos conservan verdaderas propiedades terapéuticas y dermatológicas, sin ser tan concentrados como los aceites esenciales.
Las aguas florales o hidrolatos poseen las mismas propiedades que los aceites esenciales, con la diferencia de que sus principios activos, es decir, las moléculas aromáticas, se encuentran en forma de trazas. La concentración de aceites esenciales, por término medio del 0,1 al 0,2%, permite utilizar las aguas florales de forma segura y eficaz.
Los hidrolatos son bien tolerados por toda la familia, incluso bebés y niños, y también por todos los tipos de pieles y personas sensibles.
¿Por qué utilizar una bruma de hidrolatos en verano?
● Para calmar los sofocos y las rojeces: algunos hidrolatos son ricos en principios activos antiinflamatorios y calmantes. Por ejemplo, el hidrolato de Rosa es reconocido por calmar las rojeces y reequilibrar la piel. Un spray también puede ayudar a aliviar la sensación de sobrecalentamiento tras un día al sol o una sesión de deporte.
● Para hidratar suavemente la piel: cuando hace calor, la piel pierde más agua por evaporación. Pulverizar una bruma proporciona una hidratación inmediata y no grasa, ideal también para pieles mixtas a grasas. Incluso puede utilizarse en lugar del tónico habitual para una mayor ligereza.
● Para ir refrescándose durante el día: en el bolso o en la nevera, la bruma de hidrolatos se convierte en un ritual placentero. Una o dos pulverizaciones bastan para refrescar el rostro, fijar el maquillaje o reconectar con uno/a mismo/a gracias a la sutilidad de las fragancias vegetales.
● Eficacia probada por la ciencia… y por los sentidos: los estudios han demostrado los beneficios de los hidrolatos, en particular su efecto antioxidante e hidratante. Pero no menos importante es la experiencia sensorial: el ligero aroma floral, la sensación de piel fresca y suave, la impresión inmediata de respirar mejor con el calor…
Elige el hidrolato según la acción cosmética que desees
● Agua floral de Rosa: calma las irritaciones del rostro, alivia las quemaduras solares (en pulverización), su agradable perfume la convierte en un tónico muy apreciado.
● Agua floral de Azahar: calma las irritaciones cutáneas de las pieles secas, recomendada para las pieles maduras, cierra los poros de las pieles grasas.
● Agua floral de Geranio bourbon: calma las irritaciones del cuero cabelludo, actúa sobre la fragilidad capilar y cutánea, regula la secreción de sebo en las pieles grasas.
● Agua floral de Helicriso italiano: adecuada para pieles con cuperosis, pieles irritadas y pieles grasas.
● Agua floral de Lavanda: calma las irritaciones del cuero cabelludo, alivia la irritación después del afeitado, ayuda a cerrar los poros de las pieles grasas, ideal como acondicionador del cabello.
● Agua floral de Manzanilla romana: atenúa las irritaciones del cuero cabelludo. También se utiliza para mantener los reflejos rubios de los cabellos claros. En este caso, aplicar después del champú y no aclarar.
● Agua floral de Hamamelis: muy recomendada para las pieles frágiles y sensibles, regula las pieles mixtas y grasas.
● Agua floral de Aciano: en compresas, calma y alivia los ojos cansados e irritados. Reduce las ojeras y los efectos de una noche de descanso demasiado corta.
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